Y en sus ojos de miel se esconde la osadía de la vida,
los que me han llegado a hipnotizar,
los que han hablado por mi cuando mi lengua no pronunciaba un signo,
¡Oh, piedra frágil!
¿Cómo se pudo romper ante las gotas de afección?
Hicimos un trato hasta la cuarta década, ¡Mentirosa! Has entregado mi corazón... Me he enamorado.